El óleo de tu mirada tizna

EL óleo de tu mirada tizna, y es tan pronto todavía que en mis manos amanece ayer. Descubro tu cuerpo. Dilatado al horizonte es candente espada besando la fragua. Te yergues. Y ruedan las agrias palomas que no alcanzaron otra latitud que tu cintura. Mas inhóspita es la altura a quien espera labios. Labios que […]

La mañana se acercó

LA mañana se acercó con voz templada, por el aire, como en golpes contenidos te abrazaron brisas blancas, y en jirones de humedad por la cintura campanitas carmesíes de la vaguada. La mañana se acercó con voz templada, escondidas en gotitas de rocío desde el junco venían alitas de escarcha, y mi alma, sin saber […]

La madrugada se nos asoma

LA madrugada se nos asoma en el penúltimo cigarro, mientras, el tiempo nos transcurre a golpes de música enhebrada en humo. El humo, hacedor de recuerdos… La noche es una fiesta de palabras. Pero dime otra vez cómo eran, háblame de sus manos blancas, háblame de su rostro, háblame de sus ojos como mundos, de […]

Siempre hay un tú de sombra

SIEMPRE hay un tú de sombra en el poema. (Crepita el fuego en los versos antiguos). Siempre eres tú la que enciendes las frases. (Oscila el péndulo entre luz y luz). Siempre escribiré tu nombre en vano. (Inédito)

Fugas de Frescobaldi

FUGAS de Frescobaldi en el fragor del miedo. Música adolescente entreabriendo las noches, el fuego que se extingue hasta alumbrar cenizas, y este cuarto cerrado que desdibuja límites. Un violín se mantiene suspendido en el aire y una voz precipita su nítida silueta mientras la noche sigue invadiendo el recuerdo, el recinto en azul, sus […]

Aleves miradores

A leves miradores de ceniza y de llanto me asomaba en tu busca. Y en ciudades lejanas escribías una carta, sin remite y sin fecha, y en su rúbrica altiva comprendí pronto el nunca. Y sitiado en la torre del dolor y la lástima construí laberintos de prosa ensimismada y cartas que aguardaron tu imposible […]

Ademanes de entrega

ERAN gestos talados en un jardín vacío. Nuestros nombres, adorno. Tan sólo la figura de una torre a lo lejos como una única presencia. Tan solo el despertar levísimo de un pájaro que surcara las frondas más tarde con deleite. Extrañas sedas cubren esos gestos antiguos. Ademanes de entrega oscuras despedidas fueron nuestros ¿recuerdas? Tinta […]

Inscripción en Arlés

VOLVAMOS, pues, al nombre de las tardes, al certero fracaso del sol en las miradas. Es posible inscribir nuestra sorpresa en cualquier teja antigua, barro cocido, humano, con memoria. Con carbón, en los muros tracemos nuestro mundo, en la cal una frase o un gesto sin aurora, esa palabra obscena detenida en los labios. Digámosle […]