Saltar al contenido

Del nacimiento

      HAS llegado vestida por las celestiales nodri-
zas que antes acomodaron sobre mi cuerpo pepitas y
diamantes y también te violé, como esos asaltantes
ávidos de pureza aferrados a los relámpagos anun-
ciadores de los embarcaderos.
      Sobre ortigas recién abiertas reposaron tus
pechos y creí haber descubierto toda la naturaleza en
las vigilias de aquel sueño. Luego me llamaste de
entre las multitudes
                    y te hallé desnuda,
                 cubierto el cuello por víboras
                 de cascabel,
                             y perdí la razón
                 y mi cabeza la sentí dar tumbos.
Publicado enPoemarPoemar 8

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.