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De todos

      Ha llegado el momento de saber a quién está
dirigida la flecha de ese canto.
      A ti que te revuelcas en las espumas del
amante, que padeces un tiempo bajo el dominio de la
máquina o a ti que huyes del campo de las almas.
¡No!
      Yo me inclino ante los hombres que atados a
una cama lloran por sus memorias terrenales y aún
quieren liberarse.
      Yo estiro mi arco en dirección del nuevo
mundo.
Publicado enPoemarPoemar 8

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