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Vade retro: ¡p’atrás!

Estoy profundamente triste. Resulta paradójico que, hoy, se atreva uno a hablar de no progreso… Cuando explico la Edad Media y me voy acercando a la Moderna, encuentro hechos como: considerar a Alfonso X el Sabio tal que un rey poco rey por demasiado intelectual. ¡Casi protector de judíos y progresistas…! O si tropezamos con Erasmo de Rotterdam, los hermanos Valdés —Juan y Alfonso— había que exorcizarlos por ser portadores de las mayores desviaciones imaginables. Añadamos a esto las expulsiones de judíos durante nuestro áureo siglo de la historia, las cuales fueron otro síntoma de nuestra afición al frenazo. Esa constante de nuestra cultura, ha generado, y sigue haciéndolo, hombres que se indisponen y a los que se les indigesta el dinamismo de que presumen. El efecto de boomerang se parece a aquello de: Cría cuervos, y te sacarán los ojos. ¡Hombre, ya que nos íbamos acostumbrando al estado no represivo! Ahora… ¿Salen nuevas formas reaccionarias?
Hay hombres que están actuando, por su inmensa pobreza de espíritu, con frases lapidarias, cargadas de desprecio y venganza contra sus hermanos… o compañeros. ¿Qué pasa en esta casa? Quiero, simplemente, llamar la atención sobre el grave peligro de unas posiciones represivas que se están desarrollando y me producen, como decía al comienzo, una tristeza que hace languidecer mi sentido y estilo vital. Decidme que no vamos para atrás con alguna frase que no sea como las que oigo: ¡Caña, mano dura…! Prefiero oír:
Avanti, forza e coraggio!

Publicado enColección PoemarEl hombre perdido

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