OCULTAR

La comunicación poética entre los hombres

publicado por / mayo 2, 1992

Nadie puede negar que con momentos como éste cuesta muy poco seguir viviendo. Lo que les voy a contar, como siempre digo en mis clases, me lo han enseñado los que de verdad son hombres de talento: mi maestro Don Fernando Lázaro Carreter, actual Presidente de la Real Academia de la Lengua Española y lingüistas como Noam Chomsky, Ballye, A. Meillet, Sapyr, Portzig etc… Es decir, yo soy un alumno que, como mucho, no tiene más merito que: …que se sabe la lección.
El título de mi conferencia se me rompe ya —ahora mismo— en cuanto que hemos establecido el silencio para ver qué trae la palabra del hombre al cruzar el aire que nos envuelve. Si lo que necesitamos es felicidad serena, es absolutamente necesaria la comunicación humana y si e poética: ¡Mejor!
Pero:
¿Cómo se logra el paso
de la palabra a la poesía?

Si consideramos que la fuerza elocutiva es básica, encontramos que el poema (Relación Emisor-lector) depende, según Levin —Estructuras Sintácticas del Poema—, para su fuerza elocutiva, de su poder de exhortación. Y ésta la sentiría el lector yéndose al mundo imaginario. R. Wellek, en su Teoría Literaria, hace referencia a un mundo de ficción y contrapone el mensaje ordinario que: informa, manda, enuncia… etc, al de la comunicación lírica, dejándonos ver que cuando nos hemos sumergido en ese mundo de ficción nos encontramos con que el poeta es un alter-ego del hombre-autor y, entonces, distinguimos con Petrarca, la diferencia entre hombre y poeta. Además el lírico transustancia y transforma la realidad. Según A. Machado:
“Lo anecdótico, lo documental humano
no es poético…”

Sin embargo nos queda la esperanza de que en el lenguaje poético, el hombre no necesita Verificar la información. Lo que realmente funciona es que “p” o “q” sean verdaderas… y la palabra, amigos míos, tiene esa maravilla transformacional dentro de sí misma.
Y si es preciso que “q” no sea ni siquiera “q”, pues… ¡no importa! Se han encendido, pues, las luces de la comunicación. Ya nos hemos hecho uno y podremos seguir adelante con la cara alta, pisando fuerte y llenos del triunfo de lo humano. A todos nos ha gustado siempre la locura de lo imaginario, avanzar con la pasión encendida hacia adelante… ¡perder e norte! Hacer lo que queremos sin dar cuenta a nadie.
El poeta puede ser lo que quiera porque el poeta rompe la función andadora de los deícticos. Ninguna proeza transformista le está vedada al poeta. Cuando el poeta dice: “Yo pronuncio tu nombre…” se establece un antagonismo silencioso y, como dice Ortega y Gasset: el síntoma de un gran poeta es contarnos algo que nadie nos ha contado
Alguien ha dicho: “Todo gran poeta nos plagia…” Cuando pienso en esto, entonces comprendo a quien dice: ¡Me gusta la poesía! Y es, sencillamente, que la relación diapasón-vidrio se ha producido. Insisto, lo deícticos se han destruido, no hay anclas. Ya nos ha llegado el momento de decir con P. Salinas:
La poesía se explica sola, sino
no se explica. La poesía es una aventura
hacia lo absoluto.

porque:
Ya he sido hecha
para la sed de los labios que nunca preguntan.

Un consejo mío:
Cuando esté lloviendo poesía en tu campo:
mójate, empápate y toma posesión de “tu casa”
entre los hombres.

El centro de tu diana ha sido alcanzado por la saeta de la comunicación poética. Otro hombre y tú os habéis solidarizado. El erudito W. Kaysser, refiriéndose a Goethe, decía que había escrito para un determinado público. ¿Hay condicionamientos para alcanzar la comunicación poética? Indudablemente hay que atraer a lector y, para ello, es preciso establecer un combate.
F. García Lorca dice:
Si es verdad que soy poeta por la gracia
de Dios —o del demonio— también lo es que lo soy
por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y
de darme cuenta en lo absoluto de lo que es
un poema.

Ahora bien, si el combate, la técnica y el esfuerzo, arriba mencionados consiguen la conmoción, haremos ciertas las palabras de Nietsche:
Sé que en mi palomar hay
palomas forasteras,
pero se estremecen cuando les pongo la mano
encima.

Y, por ende habremos llegado a encender un sistema luminoso de señales que León Felipe traduce así: Señor, yo te amo porque juegas limpio
Y es que yo interpreto como llegado el momento en que nosotros estamos comulgando: La hostia ética y humana.
Finalmente, pues, podemos pregntarnos: ¿La poesía necesita un Lenguaje especial? ¿Cuál? Hay varias respuestas. Por ejemplo:
— Podemos valernos de unos adornos que diría B. Croce.
— Podemos valernos de una Lengua desviada de los usos ordinarios, según el formalismo ruso.
— Ballye, opina que la Lengua literaria refleja la realidad más inmediata.
— Y, para N. Chomsky no existe la lengua poética, por ser la Lengua infinitas oraciones con una infinitud de reglas.

Pero A. Meillet, como lingüista, dice que los poetas no tienen derecho sobre la Lengua, sin embargo utilizan una rebeldía ante la gramática.
Para mí lo poético está en que ha sido
necesario hacer una gramática
para que sintamos la rebeldía

Aquel judío matemático y lógico, sabía lo que se hacía. Esto es igual que escribir un libro llamado: elogio de la locura, en una época donde no cabía el término. Se trata, por tanto, de cambiar las reglas del juego con y en la lengua. Gerardo Diego nos da un precioso ejemplo cuando dice:
“Venid a oír las risas y azucenas
la alborotada y esbelta ria…”

Todos son elementos de la lengua común, pero ha jugado las cartas como ha querido y no lo conocíamos. Hay, pues, que agredir y violentar: violar las reglas, desligar el idioma poético y llegar, con J. Guillén, a la conclusión de que:
La poesía no requiere ningún
lenguaje especial… La rosa puede
oler mejor que la política.

El poeta utiliza su lenguaje. No el de todos, sino con sus connotaciones que tampoco son las de todos. Así pues, cuando tengas conciencia de que has sido sorprendido por la comunicación poética, comienza a andar sabiendo que puedes mirar lo invisible, fiarte del azar y…
¡tirar cariño por la borda sin esperar nada!

Sencillamente nada

publicado por / mayo 2, 1992

Desde que leí a Antonio Machado y los críticos hablaron de las eminencias grises de su poesía, me quedé con la copla siendo muchas las veces que me he detenido a pensar en su significado. Hay siempre, en todo lo de este mundo, un no sé qué, que explica lo que sucede. Hay un determinismo, que subliminalmente, se mete por los entresijos de sus ventanales y hace que, siempre, todo tenga una explicación.
Y la verdad es que es decepcionante que a todo le busquemos su razón de ser. ¡Con lo hermosa que es la sorpresa! A mí me suele ocurrir cuanto más cerca estoy del vacío… Eugenio D’Órs, pensador novecentista, tiene un librillo de 1.919, titulado Oceanografía del Tedio que es el resultado del aburrimiento. Lo escribió en una época de su vida en la que se le prohibió publicar, por razones de enfermedad. Bueno, pues a pesar de todo, hubo un elán vital que lo llevó a producir un libro del que Azorín decía: He leído su libro, alternándolo con el “Phédre” de Racine. Y es la misma cosa. Uno en la inteligencia y otro en la pasión.
Es decir, que en muchas ocasiones no sé si es que se quiebra el determinismo o que sale uno ardiendo, aun no teniendo mecha… Si eso es ser libre, quiero entonces vivir y seguir navegando, atreviéndome a desafiar a Descartes con una paradoja que no sé si me lo aguantaría. Esto es:
No pienso. Luego existo.

Por la tarde en la feria

publicado por / mayo 2, 1992

Tengo costumbre, casi todas las tardes, de pasear por el recinto de la feria. Allí hay unos bancos verdes, cara al río y con los pinares, donde con recuencia me ocurren los mejores momentos del día. Casi siempre coinciden con el ocaso.
La otra tarde me entretuve en observar siete clases de color verde, que se iban sucediendo, magistralmente, según ascendía mi vista paseándose por el paisaje. Y ante esta escala de colores; pinos jóvenes, eucaliptos, riberas del río, pinos adultos, viejos y las cimas de Oromana, pensé en que igual que esos matices están ahi y no nos damos casi cuenta de su variedad, del mismo modo —repito— se suceden las palabras, las vivencias y los momentos de cada día.
La historia pasa por nuestro lado y no tratamos de enmendarla. Sólo, si lo analizamos, hemos hecho un devenir para el dinero y los que lo poseen. Evidentemente, estamos condenados al infierno… Todavía estamos a tiempo de repartir solidaridad, como correspondería en la situación actual.
Yo he oído hablar de la comunicación de bienes, de la igualdad, libertad y fraternidad desde 1.789 en la Revolución Francesa. También recordamos aquello de:
—¿Quién mató al Comendador?
—¡Todos a una. Fuenteovejuna, Señor!

Hemos escuchado tantas maneras de ayudarnos que hasta K. Marx ideó una filosofía de igualación… La historia ha hecho sus pinitos, pero hemos sofocado pronto su esfuerzo.
Ahora estábamos casi a punto de conseguirlo y otra vez se nos ha ido la ocasión. No han salido las cosas como esperábamos los aficionados a la poesía… Pues bien, toda esta gama de pensamientos me venía a la cabeza contemplando los colores comentados al principio. Son como hitos de nuestra vida diaria, que no analizamos. Stendhal en su Rojo y Negro conecta los colores con las posibilidades de medrar en la vida. Va mucho símbolo en ello. Vamos a tener que hacer un alto cada vez que estemos contemplando y ver como se nos escapan de las manos los mejores, para corregir el curso de nuestra historia.
El pragmatismo sociológico coincide con las épocas en que el hombre se hunde…

Nuevo Siglo de Oro

publicado por / mayo 2, 1992

Me he empeñado en tomarme otro día de reflexión. Después de la tensión viene la distensión. Hemos obtenido el convencimiento de que nos movemos en una época triunfal.
Es verdad que, en tiempos de los Reyes Católicos, en 1.525, por ejemplo, el duque del Infantado —de la familia de los Mendoza—, poseía 800 aldeas y 90.000 vasallos… Eran tiempos en que Castilla se ve obligada a importar trigo y, la Mesta continuó su desarrollo alimentando, entre otras cosas, las exportaciones laneras a Flandes. También en la Edad de Oro, en esta nuestra España, sucedía, en 1.502, el nacimiento de la primera censura… El Imperio Hispánico se monta así sobre bases irracionales y corrosivas. Erasmo de Rotterdam nunca aceptó vivir en nuestra patria al decir: Non Placet Hispania. Él sabía que a pesar de que se le celebraba diciendo: El que habla mal de Erasmo / o es fraile o es asno, tendría que sufrir, en todo momento, los ataques de la reacción tradicional. Siempre hay solución para todo: la resignación. Garcilaso, en forma pagana y estoica se expresa así: No me podrán quitar el dolorido / entir, si ya del todo / primero no me quitan el sentido
Hernando de Acuña, poeta vallisoletano, perteneciente a familia de soldados, de creencias imperiales y mesiánicas alude a Carlos V en su célebre soneto así: Ya se acerca, señor, o ya es llegada / la edad gloriosa en que promete el cielo, / una grey y un pastor sólo en el suelo / por suerte a vuestros tiempos reservada
Se llegó, a pesar de este extraño ambiente de grandeza, a una solución de escape —hoy fiebre de lujo—, renunciadora y frustrante que me justifica el irrealismo en que nos movemos…

¡Aquí no hay playa!

publicado por / mayo 2, 1992

Aquel año la tristeza había aparecido a la hora de siempre. Estas palabras pertenecen a La Regenta de L. Alas —Clarín—: obra en mi opinión divina si no encubriese tanto lo humano…, que diría Cervantes, respecto de la Celestina. Y, téngase en cuenta que yo he usado la frase a mi manera…
Hoy hay una aparente alegría pero en realidad: …al mediar Noviembre suele lucir el sol una semana, pero como si fuera otro sol, que tiene prisa y hace sus visitas de despedida preocupado con los preparativos del viaje de invierno. Estamos cubriendo la información de un momento sociológico donde el desasosiego, la insatisfacción individual y la manía persecutoria son la constante de los colectivos. Parece que quiero ser derrotista, pero a nadie se le oculta la cantidad de personas que están pendientes del escape y la evasión.
A veces, estas actitudes mencionadas se manifiestan, lógicamente, en facetas como: la convivencia, el desarrollo profesional y las relaciones cabeza-corazón. De todas formas lo que quiero hacer ver es que hay, además, una subliminal caza de brujas, muy poco gratificante.
¿Cuántas preguntas nos haría Sigmund Freud hoy, a muchos? No tengo la intención de explicar nuestros fallos, por la sola vía freudiana, pero a pesar de todo no funcionamos… ¡A ver si puede ser que nos acordemos del dolor y no utilicemos tanto aquello de: ese es su problema…! Ana Ozores es la protagonista de La Regenta y
ella era también como aquel cigarro, una cosa que no había servido para uno y que no podía servir para otro.
Me da la sensación de que debemos superar el estado de negación que llevamos dentro, pues: Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar / que es el morir.

¡Bienaventurados los que han hambre y sed de justicia…!

publicado por / mayo 2, 1992

El padre Llanos, un sacerdote muy conocido, decía, muerta Dolores Ibarruri, que esta mujer defensora de la justicia como el mejor, podría alcanzar el cielo. Seguidamente, un teólogo indicaba que respetaba la opinión, pero que el sentido que de igualdad o fraternidad predicara la líder comunista,no tenía una referencia —digamos cristiano-católica— para justificar la posible santidad de la Pasionaria, quien dicho sea de paso obtuvo este seudónimo al haber escrito un artículo sobre la Pasión de Jesucristo…
Y yo,haciendo consideraciones sobre esto, me estoy devanando los sesos, intentando saber si para predicar o vivir la honestidad, la justicia, la persecución, etc…, es preciso tener una referencia concreta…
No existe justicia A o B, ni honradez X o Z, simplemente diríamos: predique quien predique lo que interesa es que sea auténtico lo predicado. Pero, el fetichismo, la obsesión de nuestra cultura por sistematizar o clasificar, son los condicionantes que nos impiden que entendamos el bien por el bien en sí mismo o el arte por el arte…
Las impurezas en nuestra historia son tan contaminantes que no seremos capaces de vivir: la generosidad, la entrega y el esfuerzo del que tan necesitados estamos.

¡Va por ustedes!

publicado por / mayo 2, 1992

los puros saltaban como peces en el océano del ruedo y los claveles palpitaban, como senos, en el centro de la plaza… Esto, más o menos, decía R. Gómez de la Serna en una de sus mejores obras.
Ciertamente, cuando el torero gira como una torre Eiffel, entre el amarillo y rojo de la tarde y dice: ¡Va por ustedes…!, hace una misteriosa prolongación de su metafísica. La generosidad se le derrama y la apuesta empieza. Se queda sólo ante el peligro. Yo, he experimentado esa sensación ante una multitud de miradas, que esperaban algo de quien entienden —por lógica— que tiene un mensaje que darles.
No es la primera vez que he tenido que brindar, sin montera, entregarme a contrapelo, acercarme humanísimamente al enemigo y esperar, pacientemente, que cayera mi palabra en el hondón de su alma joven. En esas ocasiones he dicho y hay que decir, sin ser peonza de oro y luz, sin moverse de un albero suave, amarillo y regado y con el mismo garbo, aquello de: ¡Va por Vdes…! Y… la verdad es que esta actitud es hoy necesaria. Nos movemos entre un descorazonador egoísmo y una anestesia general que a mí, me gustaría que alguien se lanzara a la vida y me ofreciera: un nuevo concepto de la historia; es decir, una intrahistoria menos tendente a las ortodoxias, persecuciones y mitomanías. También que me anunciara una cultura más hominista y menos decadente que la europea. Y, además, un sentido más contemplativo y sereno del tiempo. Y… ¿por qué no un deseo de sustituir los valores de imagen por los reales?
A mí me gustaría, en definitiva, alguien como un Einstein, que tuvo el parto de una cuarta dimensión; un Borges complejo y trascendente o todo un valiente, como Eugenio Montale, que revisara el sentido de la palabra. La actitud sociológica debe cambiar y lanzar un enardecido y valiente grito que sea como el tan repetido: ¡Va por Vdes…!

Música callada…

publicado por / mayo 2, 1992

El otro día me asaltó, por sorpresa, una idea bastante tonta: por un momento sentí que en el trayecto de mi vida pasada, la felicidad había existido. Todo el mundo puede decir lo mismo y no se sorprenderían, ¿verdad? Pero, a mí me lo pareció; fue un hallazgo que se contrapone con la ausencia de dicha en la que veo sumida a esta sociedad actual.
La aniquilación de la persona, como sujeto agente, me parece un lema de las superestructuras capitalistas. El feudalismo origino el liberalismo —según Ortega y Gasset, en su libro Notas— y, este último, lleva aparejado el dicho actual de: ¡Que me dejes, tío…!
Cada uno, como Penélope, va destejiendo constantemente la solidaridad. Cada época tiene su cultura y yo observo que se predican: derechos humanos, remedios para a frustración, ecología, mucha filantropía, etc… y no veo que haya unas coordenadas intelectuales que determinen al individuo para la liberación de la soledad, de la desdicha o el egoísmo. ¿Dónde está el fallo?
Yo pienso que la pobreza de nuestra cultura es la causa. Antonio Gala en Soledad Sonora, hace un brevísimo paseo por la historia y concluye que: El hombre ha alcanzado la última y la peor forma de la soledad. Nos hemos quedado sin moral ni recuerdos, y finalmente, como no tenemos respuestas, tampoco nos preguntamos nada… Me gustaría inventar una cultura que potenciara la sencillez en la mirada y que rompiera los versos de León Felipe, cuando dice:
que los gritos del hombre los ahogan con cuentos… que el llanto del hombre lo taponan con cuentos
y
que los huesos del hombre los entierran con cuentos.

Puesta a punto

publicado por / mayo 2, 1992

Hoy me he puesto a recapitular, a través de lo que escribo, para ver un poco cuál e mi trayectoria. Más que nada para comprobar si sólo predico o, realmente, doy trigo. Paralelamente, me inundan las palabras de P. Ronsard cuando decía: Quand tu seras bien veille!
O sea, cuando seas viejo… Pero ¿por qué ha brotado este recuerdo? Ajustamos cuentas cuando nos interesa o lo necesitamos. Yo diría que igual que la historia debe ser revisada para ver si vencemos o convencemos, del mismo modo tenemos que, de vez en cuando, mirarnos en el espejo y ver si nos pasa como al retrato que de Dorian Gray hizo Oscar Wilde, o si, al hilo de P. Salinas vemos que:
…esas blancuras de ahora,
allá abajo en vellones dilatados
no pueden er nada malo;

De este análisis que hago a mi entrelineas saco la impresión de que soy un hombre ocupado, más que preocupado, en una constante y sosegada polémica, entre lo que soy y lo que me gustaría ser. Todo el mundo creo que tiene el mismo problema. El único pecado es no tomar conciencia de él.
Y perdonen que recurra otra vez a P. Salinas, pero cuando queramos descubrir la pureza, la autenticidad y la esencia del ser frente al mundo, no olvidemos aquellos finísimos versos:
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Torerillo en Triana

publicado por / mayo 2, 1992

Hace un montón de tiempo —que diríamos en lengua coloquial— que estoy seco… Es decir, con el alma seca. Y mire Ud. por dónde, por contraposición, sentí el mensaje de Heráclito. Aquello de panta rei —todo fluye—.
Eso es lo que yo llamo: expresión de un deseo contenido. Y, pensando, he recordado que este presocrático clasificaba a los hombres en dos categorías: los de alma húmeda o sensuales y los de alma seca o racionales. Por lo menos estoy entre los de vida severa y entre los que —como dice él— buscan a Dios dentro de sí mismo. Más o menos el gnoscete ipsum —conócete a ti mismo— de Sócrates.
Y, andando, andando voy buscando mi fuego explicativo en aquellos versos de G. Diego:

Río Duero, Río Duero
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Y la verdad es que no hay nada como estar siempre en ese devenir, en esa dialéctica de la lucha de contrarios para quedarse uno a guto y decir, con León Felipe otra vez:
Así es mi vida,
piedra,

como tú
piedra ligera
como tú
canto que ruedas…

O seguir cantando como un romero cualquiera aquello de:
…que no has servido
para ser mi piedra
de una lonja
ni piedra de una audiencia
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia
como tú
piedra aventurera…

Pero lo hermoso es llegar al final, no en solitario:
…sino con los enamorados / que preguntan por sus almas / y siembras en tus espumas / palabras de amor, palabras.

Todo fluye.
todo pasa.

VER CONTENIDO

No somos iguales… ¡No señor!

Hoy tengo tal bullicio, tal ruido en la cabeza por culpa de las ideas, que no sé cómo hacer para que se callen. Delante de mi pasan recuerdos de lecturas recientes y me pregunto por qué no habré nacido como un Torrente Ballester, capaz de escribir ese Filomeno, a mi pesar, donde con una propiedad cervantina se nos narra la vida de un hombre insulso, pero que llega a ser eso… ¡un hombre!
A mí me gustaría, también, parecerme a Marguerite Yourcenar, autora de Opus Nigrum y atreverme a enfrentar la vejez de la Edad Media con el paganismo renacentista. Hoy gritamos cosas parecidas, pero no quemamos a Miguel Servet y así parecemos mejores ¿no?
¡Dios, nuestro señor! ¿Y qué me dicen Vdes. de Jorge Luis Borges? A este hombre sí que lo envidio yo. Tiene ética hasta para plantarnos un bosquejo como inmortales. ¡Qué ilusión! A mí me gustaría exponer temas como él lo hace. Por ejemplo: el efecto que causaría la inmortalidad en los hombres. Cuando recuerdo estos libros, ahora me ocupo de El Aleph, me estremezco y noto mi mediocridad. ¡Que nadie me diga que somos iguales…! ¡que no! Supongo que alguien se habrá tropezado con El amor en los tiempos del cólera de G. G. Márquez, donde se dice: …es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. ¡Hay que ver Dios mío, qué capacidad de eternidad alcanza el amor! Creo que aun cuando se desprendan destellos de escarcha invernal, podemos estar reventando de ganas de vivir y de amar. Señores, yo me veo muy diferente a esta clase de hombres. Soy la raíz cuadrada de esta hombría. Como contraste a esta fuerza me viene a la mente lo que J. Rulfo nos cuenta en su Pedro Páramo. El llanto, la muerte y la soledad están exquisitamente expresadas.
Son la mejor conjugación entre Significante y Significado, lingüísticamente hablando. En fin, hay más como El Unicornio de M. Mújica, El nombre de la rosa de U. Eco, libros y creadores que destruyen el paradigma tan predicado de que somos iguales.
¡Pues por eso, ni hablar!

, ,
0 Comentarios

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *