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1992: Un dogma…

La idea que me ronda constantemente es el miedo. Pero a qué y por qué. Son demasiadas las actuaciones de meta final en las que me he visto. ¿El tiempo se repite o los acontecimientos vuelven solapándose con él? Ese, por lo visto, es mi temor y la verdad es que nada se ha repetido ni han vuelto las circunstancias. Entonces… ¿qué nos pasa? Quizá la noche ponga por medio el puente necesario hacia otro día, o la palabra amanecer traiga novedades insospechadas, pero posibles.
En ese suspense vivo a diario y es lo que me hace estimar cada minuto a un precio carísimo. Cada hora vale un potosí y cada día en una cuenta de un valor incalculable. Así de cara vendo yo mi vida y a cada instante…
De no ser así creo que no merecería la pena dar un paso, para consumar la ecuación poética de Antonio Machado:

Caminar = vivir.
Vivir es hacer camino.
El camino nos conduce a la muerte, si bien ésta es el fin, no camino, caminar es ir negando la nada

y así el camino, el caminante y la vereda son imágenes de vida aunque vayamos caminando hacia la muerte.
Este sí que es un hermoso peregrinaje. Nuestra vida es una bisemia que nos dice: ...En la Glorieta de sombra está la fuente con su alado y desnudo Amor de piedra que sueña mundo…cada día, cada año es un signo de sugestión que no debemos aceptar como confeccionado. Tú tienes la voz y la palabra sobre tus emociones, tu tiempo y tus temblores… ¡Que no te engañen!

Publicado enColección PoemarEl hombre perdido

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