I
Pero qué testimonio dar de los rostros
si no hay rostros
                        En lugar de los rostros
sólo borrones grises de la desmemoria humana
más bien caras pero sin rostro
más bien formas
                        en ningún caso rasgos
incluido mi propio rostro de antaño
Eran diferentes
                        Pero tiene sentido

revisar lo que hubo
preguntar desde cuándo ya no
En el pensamiento
en la poesía
en las bodegas de los barcos
la moneda de ayer hoy no vale ya
Modelados por un idéntico destino
imprimiéndonos un idéntico rostro
Encías desdentadas
ojos en la profundidad de las cuencas
la boca como un saquito de picadura vacío
el molino de la mandíbula incapaz de triturar
y para qué
si de todos modos no hay qué

                     II

Hay regiones tan fértiles como las orillas del Eúfrates
y ricas como el Paraíso
                  antes de que Eva fuese seducida por la serpiente
con la manzana del conocimiento
con la manzana del desconocimiento

Hace mucho que allí colocaron las rejas
y en ningún lado ni un solo Prometeo

¿Y saltar las rejas? (El Edén está detrás)
Eso está perdido de antemano Prometeo listillo

Y no sólo eso
                 Que nadie trate
de concebir siquiera pensamientos vanos ni insinuantes
por ejemplo acerca de cómo fue aquello

Pero la mayoriento
de la manzana del desconocimiento

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