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Error

A Emilio López y Lauro Gandul,
amigos y cómplices

pobrecita mía veces tantas se lo he balbuceado con mariposas de invierno matorrales rastrojos lánguidos aspavientos como quien dibuja en el humo o espanta torpemente una pena entre añosas miradas fatigadas pues el conocimiento es una forma de cansancio la incredulidad una exageración de la esperanza la desgana una versión de la coherencia el acto una depravación de la idea la condescendencia una coartada del absurdo el pragmatismo una reducción de la razón mas líbreme dios de pérfidas intenciones que quién coño somos nosotros para esgrimir nuestras verdades de espuma bajo la lluvia la lluvia que cada cual arree con lo suyo si por lo demás mírenme desarmado y a saber mi relativismo es capaz de justificar lo que más odio precisamente mastodóntica hiperbólica de mamíferos mayúsculos una fauna selvática hurgando con el pulgar las pituitarias que no huelen el incendio de los árboles en estas tardes aciagas en que difícil contener la náusea los batracios el vómito reversible esto es desatados ácidos estomacales bilis duodeno exabruptos ulcerosos y maría que me escucha complaciente porque maría me quiere y siempre hay un vértigo una fractura un riesgo en cada palabra que salva maría que me escucha complaciente y que menos mal que maría pobrecita mía que me comprende por encima y por debajo de verborrea tanta y que me quiere porque maría es pura e inmediata como un verbo primero y no de la ralea razonable esa malversando los vientos graves de estas tardes aciagas en las que me duele justo por alguna región extensa del pecho y se me viene un golpe de sangre una arcada de trastos inservibles un adelanto del fuego o qué tortura descomunal la persistencia desmoronante de los bueyes le decía algo relacionado con los vientres colmados de lípidos y la exuberancia geométrica distintiva de las panzas campaniformes de no sé qué estirpe sebosa bendecida entre las fisuras de un templo desgranado arruinado y también aquella cabezonería nuestra de que en toda ideología reaccionaria subyace un consentimiento expreso de la desigualdad y la injusticia joder con la moña de mamut la de gente que hace crochet almuerza con el telediario imparte redenciones colecciona bombillas orientales o controla la producción provincial de argollas de madera y que no me vengan con las vainas de antaño por favor los fósiles miocénicos la experiencia diluviana el qué sabrás tu de la vida muchacho el pero qué mierda sabrás tú de nada de las vueltas del mundo de la edad de la madre que te parió niñato ya se te bajarán los humos los pajaritos las nubes blancas santificado sea lo muchísimo que saben de la vida santificadas sus distinciones policromadas sus trofeos marocéfalos sus emblemas alpinos santificadas sus virtudes viperinas sus monóculos piramidales la sonrisa oblicua que nos queda en las tardes aciagas en que si no fuera por ti maría porque sabemos bien que no son los espacios los que separan sino los desamores los desamores irreparable de veces tantas que la patología de las fieras como una ojera inmemorial y cuánto me duele una verdad de plástico un culto una renuncia ese equilibrio imposible e los fastos sustentados por la costumbre que tienen los días de sucederse unos a otros a pesar de los asaltos a las víctimas los expolios los hombres intachables que lamen los espejos la vastedad de sus dominios inconmensurables la pomposidad pirotécnica de sus pedos resonantes en la calor sólida de estas tardes aciagas que nos acucia como una masa de pegamento en las faringes algún sentido primario de fraternidad cual protuberancia cancerosa pues tanta es la somnolencia adquirida las miradas canceladas los bocadillos de mierda de reptil que nos comemos a diario asintiendo tácitamente con la cabeza inmersa en la barbarie de cieno mientras ves de dónde la urgencia de amarte maría si desalentados por la cercanía sismográfica encogemos los hombros al mirarte tiernamente entre tanto alguna famélica infacunda manada despolvorea los desiertos cuando todavía conturbados por la ficción cartesiana nos resistimos a creer que acaso la estética es lo que nos queda de ética pues qué disparates comete el mundo por no reparar en la hermosura de tus ojos leves maría mas perdóname la purga la catarsis con lo linda que estás esta tarde si nos habíamos prometido vivir al margen aunque las patas de los elefantes destrocen los sembrados y nos escuezan las heridas y no insistir en este error al que como la peor de las trampas veces tantas uno se ve inducido e incurre.

Publicado enPoemarPoemar 6 y 7

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