En los viejos tiempos dorados a los poetas checos se les clasificaba según las corrientes literarias: ruralistas, realistas, poetistas, surrealistas, proletkultistas, etc.- según los lujosos criterios de nuestra fenecida sociedad democrática. Hoy por hoy existen en la poesía checa dos corrientes, y la separación no se basa en el lujo de los matices poéticos, sino en la calidad de carácter. Unos -en palabras de Solzenicin- viven en la mentira y con la mentira, y los otros en la verdad y con la verdad. En las dos categorías la distancia desde el centro hacia la verdad, o la mentira, es variable.

Los artistas premiados divulgan la mentira desde el centro mismo, los que pueden publicar sin ser premiados, solamente la toleran; sus versos resuenan con el embarazoso silencio de la verdad. Entre los de la otra categoría existen poetas en prisión.

Lamentablemente, estos últimos, desde 1.945, van creando una tradición numerosa, Jan Zahradnícek, Pavel Zajícek, Vlastimil Tresnák, Karel Soukup, Zdenek Rotrekl, Václav Renc, Petr Podhrázky, Josef Palivec, Anastáz Opasek, Frantisek Krelina, Josef Kostohryz, Jirí Kolár, Josef Knap, Svatopluk Karásek, Zdnek Kalista, Jaroslav Hutka, Jaromír Horec, Jirí Grusa, Jan Dokulil, Jirí Danícek, Vratislav Brabenec… todos ellos y, posiblemente, otros a los que he olvidado pasaron un tiempo más corto, más largo o, incluso, muy largo en un «barco de esclavos».

El libro delgado de J. Savrda está repleto de dones estáticos, que él -esclavo- reparte entre nosotros -gente libre-, que lamentablemente ns arreglamos en nuestra relación con la mentira. Creo que nunca leí una expresión tan precisa, poética y personal del miedo a perder el amor, que consume a las decenas de miles de presos en los miles de años que suman sus condenas, como las que hay en el poema Las cartas, que evoca algo completamente básico en el destino del hombre.

Con el libro Diario de Viajes Savrda entró, sin duda, en la categoría de los que existen en el epicentro mismo de la verdad dolorosa. Su libro es una bella denuncia del régimen, que no ofrece a los poetas más que silencio o exilio… o prisión.

Tan sólo nos queda la esperanza de que el poeta se equivoque cuando escribe: Hay regiones tan fértiles como las orillas del Éufrates / y ricas como el Paraíso / antes de que Eva fuese seducida por la serpiente… / hace mucho allí colocaron las rejas / y en ningún lado ni un solo Prometeo. Creamos que tan sólo es la debilidad de un mal momento, no un vaticinio cuyo cumplimiento está en manos de los modernos esclavistas.

Josef SKVORECKY, 1984 1

  1. Josef SKVORECKY es uno de los más destacados escritores checos contemporáneos. Exiliado desde 1.968 en Canadá, donde funda la editorial Publishers 68, una de las editoriales más prestigiosas del exilio checoslovaco, que tiene el enorme mérito de haber publicado, a lo largo de estos veinte años, la mayoría de las obras literarias, históricas y de ensayo, que de otra manera no hubieran visto la luz del día. Así, ha contribuido a que las corrientes literarias checas no fueran ininterrumpidas ni destruidas por el vacío que el anterior régimen pretendía imponer. Sería de desear que el público español tuviera la oportunidad de conocer alguna de sus importantes obras, al menos las que crearon época, como: Los cobardes, La división acorazada, Leyenda Emöke, Miracle.

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