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Digamos que ya no pienso

   DIGAMOS que ya no pienso
ni agotado en sudor cotidiano
ni cercado en tus buenas noches.
   Compongo un mensaje polisémico finito,
plegaria tal vez,
homenaje al Círculo de Praga
ya sin carne, tan raído
de puro viviseccionar
—y es que la póyesis,
esa locura neocortical,
ya no inunda a mares tus pupilas
desde las nuevas plazas
de ritmo hertziano—.
   Enterrado como el llanto de los saurios,
el verbo que no informa
huele a extraño sahumerio
de flores aniquiladas
a quien extiende su vista
donde su entendimiento no alcanza.
   Digamos que yo no pienso,
ni aun cotidianamente agotado,
yacer esta noche contigo
en tan liviana mortaja.
Publicado enPoemarPoemar 6 y 7

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