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Alienta los ciclamores

ALIENTA los ciclamores, amor, que vengo
herido por el tiempo y la durmiente
hojarasca
que a la vida rehúsa y que tus ojos,
como dos lentos bueyes, negaron.

Temiste
ante la fronteriza mirada
que los límites del poniente dispersa
por tus adorados fragmentos,
por el ámbito inmóvil de los gestos
cautivos en los pérfidos retratos
y que tus manos
con clasicismo cuidan
y del olvido guardan.

Alienta los ciclamores, amor que mueres.

Publicado enPoemarPoemar 6 y 7

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