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Quien de pronto me cuenta lo que ha visto

CUÁN terribles aquellos ojos que codiciaron un mundo.
Qué alto el salto y qué rayo cortador fue;
para bajar a un fango que le atesorará.
Mientras le veía, los otros no lucían
los mirlos de asombro que mi frente volaban.
Mas mis ojos codician su mundo y me llevan al salto alto.,
pues a su rayo asido erraré por lo inmenso.

(Inédito)

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