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A estas horas

A estas horas
uno no sabe bien qué ponerse,
qué idea revestir de ornato,
en qué hecho pensar
preferentemente;
si paginar la memoria o desmemoriarse
en arrebatada voluntad de intelecto
o de los sentidos en dejo
complaciente.

Me refiero a estas tardes con grumos,
con trocitos de inercia en cada gesto,
con trocitos de plástico mínimos
en cada movimiento, perforado,
y un poco de legaña entre los dedos.

Me refiero a estas tardes en las que uno
se sienta descentrado con ademán siniestro
y ojea los libros, alguna esfinge, el humo
por donde caen las ganas,
la chaqueta callada, sin peso.

Se supone preciso entonces
sacudirse la migraña, la crepuscular ojera,
murmurar un nombre que es cualquiera,
y no hallarse íntegro del todo
en ámbito provisto
de concreto soliloquio…

Y se agolpa un tumulto triste en las orejas,
una fluencia de lirio lánguido sobre los ojos
impasibles que deslumbrados
esgrimen tinta,
pálida tinta de ahogado en corriente
eléctrica continua.

Publicado enPoemarPoemar 4

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