Son las lluvias,
las primeras lluvias del invierno
las que han dejado tan frío mi jardín.

En él he sentido esta tarde
la tristeza y la agonía,
y a través del agridulce olor de la tierra
he podido entrever de nuevo
la senda solitaria del estío.

El invierno que se acerca
ha mantenido oscuro esta tarde mi jardín.

Lo he notado en mis cristales
y en tu ausencia,
en sus árboles llorosos
y en el recuerdo de tu cuerpo
tan lejano.

Ha sido el invierno que ha llegado
y las primeras lluvias del solsticio
los que han dejado tan fríos
esta noche
mi alma y mi jardín.

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