Y al fin reina el silencio.
Pues siempre, aun sin quererlo,
guardamos un secreto.
(G. Celaya)

Nada el mediodía (mudas olas de oro).
Van callando gritos, mentiras, deseos.
Los sueños de seda se rasgan la luz.
Cantan las hormigas, muertas de esfuerzo.
¿Dormirán los labios? (secreto inasible).
Se me caen las hojas en tropel. Bordeo
la costa insondable del silencio virgen
buscando sonrisas (quizás las tuyas). Muero.

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