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Luminosa la noche

Luminosa la noche transcurrida,
cuando al alba
de nuevo me penetra.

Aristócratas hablándome
de amor y poesía,
de tristeza y de Dios.
Aristócratas diciéndome
poemas absolutos
y versos sin fronteras.

       Y de pronto,
       el único resquicio insatisfecho
       quedó inundado de ti.

       Apareciste.
       Jovial y amante a la vez.
       Reflejada en el iris de mis ojos
       como silueta marina en el ocaso.

Qué luminosa la noche ha transcurrido
cuando al alba
escribo este poema,
               y cómo me duele la mañana
               cuando siento despertar vuestras ausencias.
Publicado enPoemarPoemar 3

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