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Y a pesar del olvido

Y a pesar del olvido
siento cómo me horadas
la memoria
con tus labios azules.
¡Infancia!,
amarilla como la espiral del tiempo,
mi sombra de veinte años
reclama tu presencia
en este lecho donde yace
mi cuerpo
prematuramente viejo.
Pero tú, condenada a mi abismo,
no atisbas la ansiedad de mi aliento
desde la noche infinita
que te inunda.
¡Infancia!,
¿qué garra gélida atenazó
tu tierna alma de carne?
¿qué espectro celoso
te apresó por la cintura?
¿quién confinó tu uz
al reino de la ausencia?
¡Infancia!,
mi pecho requiere
que o asistas
con tus duces manos de nostalgia,
con tus trémulos senos de joven amante,
con tu leve acento de tul remoto.
Pero tu silueta, fugaz
como una diosa de agua,
huye a mis abrazos

………………..

Vuelvo al silencio
con la impotencia del deseo sepultado,
mientras la luna surge de mi soledad
y moja sus dedos
en el lago de is ojos.
Y de súbito, impulsado por el tenue rumor
de la noche, asomo mi frente
al balcón del pasado, otra vez,
buscándote en el aire de mi aposento.
Pero el recuerdo me aborrasca las palabras
y tú, ya, irremisiblemente,
has escapado a mi anhelo,
al tacto de mi mirada,
a la sed de mis caricias.

………………..

Y a pesar del olvido
siento que has estado aquí,
conmigo,
esta noche,
horadándome la memoria,
besándome el cabello undoso,
musitándome al oído
tu murmullo alado.

Publicado enPoemarPoemar 2

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