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Tanto es la vida

TANTO es la vida, tanto y nada.
Acaso
el rumor de una hoja, trémula,
que espera impasible al otoño,
y luego, un chasquido diminuto y breve
que nos revela el rostro
de algún misterio.

Miro caer ¡oh presentida! tu llegada
de allí de donde siempre estuviste,
persistente y continua,
pausada sobre el remanso
de este río fungible,
sin cauces,
que lentamente sondeas,
tocando fondo, el alma.
Y sin embargo caes
como un batir perpetuo el ala
como muy triste,
doblegándote despacio las velas
de tu nao
desde los diecinueve años
combatiéndote y venciéndote
en ti misma,
…y las hojas
te han sido constantemente fieles
cada otoño en su caída,
¿pero a dónde?
¿qué le urge?
¿es muerte
o nacimiento ignorado
de nuevo rumbo?

Un acaso dice tan poco
dice a veces nada
y otras… en fin, yo qué sé.
Tanto es la vida
que no me cabe en las manos
la constante pujanza
de su terrible lastre,
tanto y nada
que no me cabe en los labios
su tremenda caricia, furibunda,
de condenada amante.

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