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En una noche de melancolía

El viento es un oquedad transparente
que aúlla susurros oscuros como el alma vieja de la noche.
El reloj palpita sobre una nebulosa extraña.
Detrás de las colinas grises del corredor
revolotean los murmullos que me habitan.

Todavía el brillo de las estrellas no alumbra mi frente.
Aún hay sobre a calle sombras que no sucumbieron al fulgor del sol.

Al mar lo siento desde lejos,
lo veo venir musitando una decrépita canción azul.
Sus olas se acercan, largas y profundas, arrastrando inmensidades,
arrastrando esos anchos ríos confundidos en sus entrañas.

Se dibuja en mis manos el color remoto de los montes,
la melancolía estremecida de los caminos,
la muda neblina de los verdes valles.

Un hondo vientre blanco se posa a los pies de la luna.

Publicado enPoemarPoemar 2

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