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De los cuerpos gloriosos

Sueño.
   Toda la vida he soñado que habíamos de hallarnos.
Eres ese navegante enfrentado a la sombra de los
ciclones, el que orienta las brújulas hacia las torres
de los molinos abandonados que crecen en la selva
de agitados demonios. En charcas de oro vi sumer-
girse el espíritu de tu cuerpo y ayudado por brujas de
todos los imperios avancé entre brasas
            y peiné tu cabeza
                              y te poseí.
Publicado enPoemarPoemar 8

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