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Es lo mismo

Te vas yendo.
Con la mirada breve pero firme,
de espaldas a la noche,
extranjera de giros y destiempos,
recoges el cuerpo extrañamente,
tu camisa, las heridas que oculto,
mis ultimas palabras
en un gesto sin causa
                      hacia tus ojos.
Te vas yendo. Despacio,
me decido a escribirlo
cuando todo lo tuyo regresa ya de mí,
después de haber hecho el amor como otros viernes
y quedar abrazados en la alfombra,
en el preciso instante
en que amarte y perderte
son una misma cosa.
Publicado enPoemarPoemar 6 y 7

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